Peru: El Camino Inca y Machu Picchu

Peru: El Camino Inca y Machu Picchu

Una de las razones principales por las que fuimos a Perú, fue para caminar el Camino Inca. El Camino Inca para quienes no saben, es el camino que conduce a la  famosa ciudadela Inka de Machu Picchu en Cusco y es una excursiones más populares en Perú. Las caminata desde el Kilometro 43 agrupa una serie de restos arqueológicos Inkas increíblemente preservados. A lo largo de la ruta el paisaje natural es impresionante, con increíbles vistas de montañas cubiertas de nieve y el bosque nublado. (información de Inca Trail Peru)

Un día antes decidimos comprar una mochila nueva en Cusco, ya que todos me decían que era muy pesado llevar aunque sea 5 kilos y mi mochila estaba medio grande y conociéndome la iba a empacar de cosas innecesarias (sólo porque tenía espacio) hasta que pesara 15 kilos. Así que compramos una pequeña en una de las muchas tiendas especializadas en senderismo. También compramos cantimploras, pastillas para purificar el agua, muchos curitas, y pastillas para ayudar a combatir la altura, aunque siendo honestos, después de estar en Bolivia, la altura no había sido ningún problema en Perú.

Así que el día finalmente llegó. Muy temprano en la mañana, llegamos todos al punto de partida, cerca del jardín principal de Cuzco y de ahí nos llevaron al kilometro 82, aka la entrada al Camino Inca. Ahí tuvimos que esperar a que todos los cargadores (ósea, todos los que cargan las casas de campañas, comida, cocina, etc) mostraran sus permisos y que sus mochilas fueran pesadas. Al parecer, antes de esta regulación, llegaban a cargar hasta 50 kilos por persona, lo cual era bastante inhumano, considerando lo poco que les pagan, así que aprobaron una ley en la cual dice que no pueden cargar más de 25 kilos, y son muy estrictos al respecto. No puedo creer que yo me estaba quejando de cargar 5 kilos.

Después de solo 20 minutos en el camino, mi mochila se rompió. Uno de los tirantes se rindió y yo quería matar a alguien. Nuestro guía se estaba riendo mucho diciendo que eso es lo que me ganaba por comprar “Calidad de Cuzco”. Afortunadamente, eso pasó cerca de una casa, donde una señora muy amable me regaló su hilo y aguja para que la pudiera coser y reforzar todo lo demás. De cierta manera tuve suerte de que pasar al principio del camino donde todavía había algo de civilización.

El primer día fue bastante fácil, el terreno estaba plano, teníamos buena actitud y sólo caminamos 13km, en conclusión, estuvo bastante fácil. Vimos nuestras primeras ruinas Incas, comimos tranquilamente, y cuando empezó a oscurecer, llegamos a nuestro campamento y nos relajamos.

“Aceptamos tarjetas”

Mattias y yo teníamos nuestro propio guía, pero éramos parte de un grupo más grande que consistía en 4 argentinos, una pareja de Canadá y una pareja de Belgas de más de 50 años! Cada quien caminaba a su propio ritmo pero generalmente comíamos y cenábamos juntos.

Nuestro guía nos advirtió que el segundo día sería el más difícil de todo el camino. Pero incluso con su advertencia, no estaba preparada para el reto físico que nos esperaba. Los meses antes de nuestro viaje a Sudamérica  estuve haciendo cardio regularmente y pensé que estaría preparada, pero no lo estaba realmente. Fue HORRIBLE. Cada vez que pensaba que habíamos llegado a la punta más alta y que lo peor ya había pasado, nuestro guía nos veía con ojos de lastima y decía: No, aún no llegamos. Entre más alto caminábamos , más frío y más neblina había, pero también era más difícil y más pesado caminar, haciéndome sudar y que me diera calor pero a la misma vez tenía frío, si me entienden? Había muchas escaleras y íbamos de subida, de subida, de subida y luego de bajada, de bajada, de bajada, y a pesar de que agradecía el descanso cuando íbamos de bajada,  sabía que eso significaba que en algún momento tendríamos que ir de subida otra vez.

Había momentos en los que quería llorar (es probable que haya llorado en verdad) y quería rendirme. No pensé que mi condición fuera tan mala! Pero mi guía me aseguró que era debido a la altura, supongo que eso explica porque no podía respirar. Estábamos ascendiendo hacia El Paso de “La Mujer Muerta” lo cual considero un nombre muy apropiado. Estaba muerta cuando por fin llegamos a la punta.

Dead woman’s pass

Nos prometieron vistas espectaculares desde este punto pero había demasiada niebla y me sentía demasiado mal como para preocuparme por las vistas. Y entonces empezamos a descender. Al principio estaba feliz por esto, porque generalmente es más fácil ir de bajada que de subida, pero otra vez estaba equivocada. La bajada estaba demasiado empinada y mis rodillas lastimadas por mis años jugando futbol, me dolían demasiado. Rentamos unos bastones para senderismo, y resultaron ser de gran ayuda. La madre naturaleza no creía que estábamos lo suficientemente incómodos y decidió mandarnos lluvia. Caminar con esos ponchos para la lluvia hechos de plástico es horrible, es muy caluroso y te hace sudar demasiado. Ya sé que me escucho como una pesimista y que todo fue horrible, pero ese día así fue. Lo único positivo de ese día y del clima es que habían niebla y me sentía en El Señor de los Anillos, y las fotos salieron bien 🙂

Cuando vimos el campamento nos sentimos muy bien. Lo peor se había acabado! Por fin.

A un día muy difícil le siguió una noche muy difícil. Yo creo que mi cuerpo estaba demasiado cansado y por la altitud y el clima fue la noche más fría de mi vida y no pude dormir. De hecho, me alegré cuando era hora de levantarse porque quería empezar a caminar otra vez para que mi cuerpo se calentara un poco, y porque eso significaba que estábamos más cerca de Machu Picchu por supuesto.

El tercer día fue el día más largo. Íbamos a caminar 15 kilómetros, pero comparado con el día anterior, este estuvo muy fácil. El paisaje también cambió, pasó de ser Mordor a bosque tropical, verde y con ríos y lagos aquí y allá. Este día también estuvo pesado pero fue mi día favorito. A lo largo de este día también aprendimos mucho sobre los Incas. Nuestro guía Luis nació en Perú y estudió muchos años para ser un guía turístico. Su lenguaje principal era Quechua, el segundo Español y el tercero Inglés.  No le quería creer cuando me dijo que hacía el Camino Inca CADA SEMANA, yo sólo pensaba en ese segundo día y no me imagino cómo alguien puede hacer eso cada semana.

Nuestros “cargadores” son los hombres más fuertes que he conocido, se levantaban antes de nosotros para hacernos de desayunar y se quedaban a recorrer y empacar todo, así que usualmente les llevábamos varias horas de ventaja, pero durante el trayecto los veíamos pasar y dejarnos atrás súper rápido en sandalias! Cuando llegábamos al campamento, ellos ya estaban ahí, con la cena lista y estoy segura que hasta se habían tomado una siesta.

El cuarto día, aka, el último día, el día de Machu Picchu, nos despertamos muy temprano. Queríamos llegar muy temprano a Machu Picchu y evitar a toda la gente que llega ahí con el tren (flojos!) Así que nos levantamos a las 4:00am y caminamos las últimas 2 horas y media. La meta era llegar a la Puerta del Sol al amanecer, para poder disfrutar de una magnífica vista de Machu Picchu desde ahí, pero desafortunadamente el clima no cooperó y todo estaba cubierto con niebla. Nos esperamos ahí casi una hora, sin tener suerte, hasta que decidimos seguir caminando y llegar más rápido.

Esperando a que la neblina de dispersara en la Puerta del Sol 

Casi llegando a Machu Picchu, fuimos bendecidos con un doble arcoiris, en una de las ruinas.

Creo que dimos la vuelta en algún lugar, o tal vez la neblina se comenzó a dispersar, pero empezamos a ver poco a poco nuestro destino. Grité de emoción cuando reconocí que lo que estaba viendo era Huayna Picchu (esa montaña iconics que es característica de Machu Picchu). Lo podía ver! Por fin! Ese paisaje que nosotros, los latinos, vemos y estudiamos desde que somos pequeños. Un sueño hecho realidad.

Por fin!

A final de cuentas todo valió la pena. Estoy segura que no importa cómo llegues, es espectacuar visitar Machu Picchu, pero el hecho de que nos tomó 4 días, a pie y con todo el esfuerzo que requirió, lo hizo mucho más satisfactorio.

Machu Picchu se sintió como un premio ñ después de esos días. Un premio que nos ganamos a pulso. Yo sé que me quejé mucho durante el camino, pero los paisajes que vimos durante el camino son los mejores que he visto en mi vida y lo volvería a hacer sin pensarlo. El haber caminado ese sendero lleno de historia y curltura, el mismo camino que reyes Incas, plebeyos, guerreros, y agricultores caminaron alguna vez, es una experiencia que nunca voy a olvidar

Si estás considerando hacerlo pero no estás muy seguro, mi respuesta es: HAZLO! Si, es pesado pero no imposible. La experiencia de ir a Machu Picchu es increíble, pero es aún mejor si haces el camino Inca. Créeme. Tu edad no importa, tu guía se adaptará a tu paso y tú tendrás la mejor experiencia de tu vida. Te lo prometo!

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