BOLIVIA: Uyuni

BOLIVIA: Uyuni

Una de las razones principales por las que decidimos incluir a Bolivia en nuestra aventura sudamericana fue por el Salar de Uyuni. Yo se que has visto las fotos! Todos esos mochileros tomándose fotos saliendo de una lata de Pringles o siendo atacados por un dinosaurio, o las fotos -generalmente japonesas- con el reflejo perfecto del cielo estrellado. TENÍAMOS QUE IR.

Así que tomamos un autobús de 8 horas desde La Paz a Uyuni, el pequeño pueblo donde cientos de viajeros se juntan antes de empezar un tour inolvidable. Como dije, estábamos ahí por el Salar así que no estábamos preparados para toda la belleza que nos esperaba los siguientes días.

El tour nos llevó a muchos lugares, y creanme, son muchas, BASTANTES horas conduciendo, pero ni cuenta te das -o no te importa- porque hay algo bonito a donde quieras que voltees. Nuestra primer parada fue al Cementerio de los Trenes, que es básicamente eso; un montón de trenes inservibles y oxidados de quién sabe donde y cuándo, y que ahora se han convertido en una atracción turística. La gente le ha escrito algunas cosas graciosas a algunos de ellos, y hay columpios y pasajes secretos lo que los convierte en un patio de recreo también. Pero tengan cuidado, en un día soleado se ponen muuuuy calientes, ya sé, es lógico, pero yo estaba tan emocionada que no pensé en eso y me quemé las nalgas y las manos jaja. Así que ya saben, utilicen su cerebro un poquito más que yo.

C’est la vie

Después de nuestra parada en el Cementerio de Trenes fue momento de por fin visitar el Salar. Para su información, esas fotos á la japonés donde todo se refleja perfectamente sólo se pueden lograr en la temporada de lluvias, lo que está bien para el salar pero creo que la lluvia arruinaría el resto del tour. Lo ideal sería quedarte en Uyuni el tiempo suficiente en el cual aproveches las lluvias y la temporada seca y así tener miles de posibilidades de fotos artísticas!

El Salar de Uyuni es el salar más grande del mundo con una superficie de 10,582 kilómetros cuadrados. El Salar se formó como resultado de unas transformaciones entre unos lagos prehistóricos. Está cubierto por algunos metros de corteza de sal y su llanura es extraordinaria con máximo un metro de diferencia en sólo algunas partes de todo el salar.

Por fin algo más plano que mi pecho 🙂 (escribo, mientras lloro…) y después de conducir alrededor, encontramos el lugar perfecto para nuestras fotos con ilusión óptica.


Tengo como un millón de estas fotos jaja! Los guías son expertos en tomar las mejores y más graciosas fotos, y te dicen que es mejor tomar fotos con tu teléfono, no me pregunten por qué, no me acuerdo. Nosotros fuimos muy tontos y/o tímidos y no llevamos esos dinosaurios de juguete o algo así para hacer nuestras fotos más divertidas. Somos los peores, ughh. Tal vez para la próxima.

También vimos la prueba de todos los turistas que han tenido la fortuna de visitar este asombroso lugar que tienes que visitar antes de morir. Una prueba un poco nacionalista.


Ninguna bandera de Suecia…

A la hora del almuerzo no llevaron a ver el proceso de producción de sal y comimos en una casa hecha de sal, con mesas y sillas de sal también. Vaya que le sacan provecho!

El día siguiente dejamos el Salar para empezar a explorar la asombrosa área alrededor. Lleno de montañas y volcanes, tiene unos paisajes hermosos que me arrepiento todos los días de haber tenido una cámara mejor en aquellos días! Pero creanme que los recuerdos están 100% en mi memoria. Recuerdo estar muy cansada pero siempre fascinada.

Yo era la única que hablaba español en nuestro grupo de 8 (había dos canadienses y dos australianos) y entonces a mi me tocó hacer amistad con nuestro conductor, un hombre de 50 y tantos quien estaba muy feliz de que Evo Morales fuera presidente porque por fin iba a tener su pensión cuando se retirara, después de trabajar 40 años de su vida, y estar lejos en este tipo de tour por más días de los que su esposa e hijos toleraban. Se veía de más de 50 años, sus arrugas resultado de trabajar muchos años bajo el sol. También me dijo que el estaba muy acostumbrado a la altura y que un día que fue a Chile, cerca del nivel del mar, casi se desmaya.

Debido a que me lo hice amigo, nos dio acceso total a su enorme bolsa de hojas de coca, las cuales se la pasaba masticando todo el tiempo y me confesó que el ya no podía estar un día sin ellas. Resultaron ser muy útiles, ya que hubo momentos en los que estuvimos a más de 5,000 m sobre el nivel del mar.

También visitamos la Laguna Colorada, un lugar en el que estoy segura podrían grabar una película de Sci-Fi, no parece de este mundo, estoy segura que así se ve Marte. También está llena de flamingos, ahí, en medio de la nada. Algunos animales son medio raros.


Al final de este día llegamos a nuestro hostal el cual no tenía electricidad, pero tenía algo mejor: una piscina de aguas termales. Meternos a la piscina después de un día de emociones, al agua calientita, sin electricidad ni casas alrededor, por lo tanto, sin contaminación de luz, con la Vía Láctea sobre nosotros, fue completamente mágico.

Al día siguiente cuando nos despertamos, estaba nevando!! Bien loco, bueno, no tanto, eso pasa debido a la altitud. Nunca sabes cómo será el clima, así que vestirse en capas es lo más sabio. Y con capas me refiero a llevar también gorro, guantes, bufanda y ropa térmica. Porque este día estaba haciendo un frío horrible.

Y así se terminó nuestra aventura en Uyuni. Nos despedimos de nuestro compañeros que iba a Chile y a nosotros nos esperaba un largo camino de regreso a Uyuni y de ahí a La Paz y de ahí a nuestro último destino en Bolivia: el Lago Titicaca.

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